LA INMEDIATEZ Y LA POSEDICIÓN

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La inmediatez se ha convertido en una característica implícita en nuestras vidas. Tenemos todo al alcance con un solo clic o en nuestro móvil. Lo cierto es que las nuevas tecnologías han dejado de ser nuevas para convertirse en una realidad.

En el sector de la localización pasa exactamente lo mismo; se quiere abarcar más en menos tiempo. Existen metodologías ágiles en las que se intenta enfatizar el dinamismo de los proyectos para que todos los engranajes del proceso de localización contribuyan a obtener unos buenos resultados en el menor tiempo posible.

La relación calidad, tiempo y coste es uno de los paradigmas más simples y difíciles de mantener.

 

Para que nos resulte más gráfico, nos ayudaremos del triángulo de la gestión de proyectos con una variación. Me he tomado la licencia de agrupar las variables de tiempo y alcance en un término al que llamaremos inmediatez. La arista izquierda de nuestro triángulo es el resultado de la suma de los plazos de entrega y el volumen de trabajo (palabras en la mayoría de nuestros casos).

Hemos visto en muchas ocasiones que, al darle más importancia a dos de las tres variables, la opción restante se ve resentida. Por ejemplo, si queremos un proyecto con una calidad superior en el tiempo establecido, probablemente los costes se incrementen.

Se suele decir que un gestor de proyectos es aquel que piensa que nueve mujeres embarazadas pueden tener un bebé en un mes. Aunque puede parecer algo antinatural, esto sucede en la localización y, en este caso, es la inmediatez la opción que adquiere mayor protagonismo.

La línea de los costes permanece igual en muchos casos (quedan lejos ya las tarifas por urgencia) y la arista de la calidad rompe la simetría del plano. Es esta última línea la que sufre la tensión provocada por el predominio de la inmediatez.

Al igual que las demandas del sector varían, las empresas de traducción tienen que adaptarse. El cambio continuo forma ya parte de todos los trabajos y esto significa que tenemos que ser capaces de adaptarnos a las alteraciones del mercado. Si la inmediatez se ha convertido en la piedra angular de nuestro triángulo, tendremos que apostar por fórmulas que nos ayuden a sacar nuestros proyectos adelante. Existen herramientas de traducción que agilizan la producción con bases de datos tanto de material relacionado como terminológicas. Hoy en día, sería impensable desarrollar un proyecto de traducción sin apoyarnos en textos relacionados ya traducidos o glosarios que aporten coherencia al producto final.

Veamos ahora un enfoque relativamente nuevo en la localización, el uso de la traducción automática, más conocido como machine translation (MT). En este caso, es un motor quien genera las traducciones basándose en bases de datos y corpus lingüísticos. Podemos afirmar que es la primera aparición de inteligencia artificial en la localización. Una máquina es capaz de traducir automáticamente lo que queramos. Estamos redefiniendo el proceso para que el triángulo gane en inmediatez y, a su vez, estemos abaratando costes. Resulta algo fantástico, ¿verdad?

El triángulo satisfará las demandas del mercado y, como consecuencia, seremos capaces de gestionar un volumen mayor en un tiempo menor y con un coste menor.

Lamentablemente, esto no se puede aplicar a todos los textos. Tenemos que pensar que su creatividad es nula. El motor de la máquina de traducción automática funciona en base a estadísticas y algoritmos[1] y esto, aplicado a un contenido publicitario, por ejemplo, acabaría sonando totalmente plano. Si aplicamos un poco de lógica, entenderemos que la MT funcionará únicamente con textos que repitan construcciones. Los contenidos que son propensos a trabajar bien con MT son los técnicos, como manuales o bases de consulta, aunque podría llegar a funcionar con textos legales o económicos.

Trabajar con MT nos da más velocidad de producción y la capacidad de abarcar un mayor volumen. Además, nos aseguraremos de que las traducciones sean coherentes, ya que repetirán las fórmulas de traducción una y otra vez. Es decir, la MT repetirá una construcción y así evitaremos que dos traductores utilicen diferentes frases (algo bueno para textos monótonos, pero malo para textos creativos).

Lo opuesto a la MT es la traducción humana o human translation (HT); vamos, la traducción de toda la vida. Una persona es capaz de producir traducciones creativas, tiene una mayor comprensión del contexto y es capaz de aplicar el estilo y el tono adecuado para cada contexto. La HT aporta una calidad mayor, pero tendrá un volumen limitado y un ritmo humano porque, nos guste más o menos, las máquinas no descansan.

Nos falta por tratar un punto interesante sobre el desarrollo de la MT: su capacidad de toma de decisiones. Un motor de traducción automática repetirá una construcción hasta la saciedad, pero ¿qué sucede cuando la elección de términos es incorrecta? La respuesta es que es capaz de aprender y corregir una conducta, pero necesitará unos conocimientos humanos que lo entrenen.

La línea morada del triángulo representa la suma de la MT y la HT. Es un modelo híbrido que se denomina posedición. La posedición consiste en supervisar una traducción automática. Con esto nos aseguraremos de que la calidad aportada cumpla con las expectativas del cliente. Si retomamos las variables de los costes, el tiempo necesario y el material que podamos abarcar, la posedición se situaría entre la MT y la HT. Por lo tanto, ofreceríamos un producto a un coste menor, aportaríamos más inmediatez al proyecto y la calidad no se vería tan resentida.

Nuestros procesos de gestión tienen que redefinirse continuamente para adaptarnos a unas necesidades del mercado que cada vez nos piden más inmediatez. Existen formas de cumplir las expectativas del proyecto modificando los parámetros de calidad, tiempo y costes. Esto sucede en el caso de algunos textos como los técnicos, en los que soluciones como la posedición nos proporcionarán el equilibrio que necesitamos.

 

 

¿Qué opinas al respecto?

¡Nos leemos la semana que viene!

 

 

[1] Este tema tendría que ocupar una entrada completa o unas cuantas, ya que tenemos las MT clásicas (estadísticas y algorítmicas) y aquellas que basan su funcionamiento en el machine learning.

 

Un comentario sobre “LA INMEDIATEZ Y LA POSEDICIÓN

  1. Muy interesante, pero puntualizo dos cosas:
    1.- Se pueden entrenar los motores de MT, con el fin de especializarlos en tipos de textos específicos y reduciendo así las labores de pre y postedición
    2.- La MT se está diversificando y perfeccionando. Los antiguos sistemas basados en reglas han dado paso a los estadísticos y, más recientemente, a los neuronales, con resultados más que aceptables.
    Enhorabuena. Es esencial que el sector se vaya dando cuenta de esta nueva realidad en el mundo de la traducción y dejar claro que el nuestro es uno de los campos en los que mayor adaptación se requiere.

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