EL LENGUAJE NO VERBAL

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Tocarse la nariz, cruzar los brazos, mirar hacia los lados…

El lenguaje corporal, más conocido como “lenguaje no verbal”, es la comunicación que realizamos a través de gestos y movimientos, y resulta mucho más importante y revelador de lo que creemos. Estos gestos, movimientos y posturas conforman el 90 % del mensaje que queremos transmitir, por lo que en muchas ocasiones expresan mucho más que las propias palabras.

Nuestros gestos son el reflejo de nuestros propios pensamientos, ya que es mucho más sencillo medir las palabras que decimos que controlar todos y cada uno de los gestos que inconscientemente realizamos.

 

Los ojos son el espejo del alma: ni tanto ni tan poco

Dos de los principales indicadores del lenguaje no verbal y que tienen un gran impacto en la comunicación son la vista y el contacto visual. Las miradas hablan por sí solas, por lo que el contacto visual que mantenemos con otras personas puede resultar determinante para definir nuestro carácter ante dicha conversación. Esquivar la mirada o bajar la vista pueden ser gestos muy importantes que muestran tu interés, o desinterés, hacia la otra persona.

Un contacto visual moderado con la persona con la que estás hablando es la clave, sin llegar a ser algo excesivo, ya que puede considerarse exagerado e incluso agresivo e incómodo para la otra persona. Sin embargo, tampoco es recomendable estar en el polo opuesto. Cuando esquivamos la mirada y evitamos ese contacto visual, puede interpretarse como aburrimiento, vergüenza, arrepentimiento o desinterés hacia la conversación.

En relación con la mirada, las pupilas son otro indicativo de lo que esconden nuestros pensamientos. La dilatación de nuestras pupilas es algo que no podemos controlar y refleja más de lo que podemos pensar.

Cuando nos encontramos ante una situación agradable (un plato de comida que adoramos, la persona que nos gusta o, por qué no, un aumento de sueldo), nuestras pupilas tienden a dilatarse, al igual que pasa cuando nos encontramos ante condiciones de baja iluminación. Lo mismo ocurre en caso contrario. En momentos de enfado o situaciones incómodas, nuestras pupilas se encojen y adoptan un tamaño similar a cuando estamos en un lugar con mucha claridad.

¿Qué tal acabar con el problema llevando gafas de sol? Grave error, ya que llevar gafas de sol cuando estamos hablando con otras personas, ya sea por la calle o en una entrevista de trabajo, es considerado como una falta de respeto.

 

Nuestro cuerpo habla por sí solo

Algo que va muy ligado al contacto visual es la postura de nuestro cuerpo. Al igual que la mirada, nuestra posición es otra señal sobre nuestras emociones.

Visualmente hablando, la postura que adquirimos al conversar con otras personas dice mucho sobre nuestra personalidad e imagen personal, y transmite desde satisfacción y honestidad hasta negatividad o pasividad hacía los demás participantes.

Cuando nos mostramos firmes, sin encoger los hombros u orientando nuestro torso hacia la persona con la que estamos hablando, estamos transmitiendo señales positivas que distan mucho de una postura de hombros encogidos o actitud contraída. Asimismo, realizar contacto corporal, ya sea mediante dos besos o un apretón de manos, es un rasgo que indica proximidad y educación entre ambas personas.

Una de las circunstancias en las que la postura puede darnos grandes pistas sobre los pensamientos de la otra persona es una entrevista de trabajo. Cuando la persona que nos está entrevistando inclina su cuerpo hacia delante de forma inconsciente, está mostrando atención hacia nosotros, mientras que, si adopta la postura contraria, estará revelando rechazo o resistencia frente a dicha situación.

 

Los gestos de las manos

¿Has ido a una entrevista de trabajo y no has sabido qué hacer con las manos? Cuando has tenido que realizar una exposición en público, ¿has llevado contigo un boli para controlar cualquier signo de nerviosismo?

Al ser, junto con los brazos, una de las partes más móviles de nuestro cuerpo, cuando estamos hechos un manojo de nervios, las manos son uno de los principales indicadores de ello. Gesticular constantemente, tocarnos la cara o sujetarnos las manos por la espalda son señales de estar ante una situación de inquietud o nerviosismo. Muchas veces pensamos que llevar algo entre las manos, como un lápiz o un boli, puede ser un truco para tener la situación bajo control; no obstante, debemos tener mucho cuidado de no parecer un director de orquesta en esos momentos.

Otro gesto que habla por sí solo es juntar las puntas de los dedos entre sí. La primera imagen que me viene a la mente al pensar en este gesto es la de un concentrado entrenador de futbol observando un partido o un político en una reunión con otros dirigentes. El hecho de adquirir esta postura muestra confianza y seguridad en uno mismo y hace alusión al poder que se tiene.

Por otro lado, las manos también nos sirven para mostrar honestidad y sinceridad ante otras personas. Cuando mostramos nuestras palmas abiertas hacia los demás, estamos haciendo alarde de buena fe y cordialidad, seña que adquiere connotaciones positivas en la otra persona. Esta postura de las palmas de las manos hacia arriba y ligeramente inclinadas también denota conocimiento y seguridad ante el tema que se está tratando.

Está claro que existen muchos más rasgos de la comunicación no verbal, ¡pero eso lo dejamos para siguientes posts!

Esperamos que, con las pistas que os hemos dado hoy, podáis aprender a controlar vuestros nervios y a saber identificar cuándo estáis ante una situación similar con otra persona.

 

¡Nos leemos la próxima semana!

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