DIFICULTADES A LA HORA DE APRENDER CIERTOS IDIOMAS

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Todo es cuestión de puntos de vista

 

Envidio a aquellas personas que tienen un don especial a la hora de aprender nuevos idiomas. Pienso que manejar nuevas lenguas no es, para nada, una tarea fácil, pero poder interactuar y comunicarnos con otras culturas nos enriquece profundamente y compensa todo el esfuerzo que ello requiere.

Eso sí, decantarse por aprender una nueva lengua depende de muchos factores, como la motivación de la persona o el hecho de vivir en el país donde se hable el idioma en cuestión. Además, uno de los aspectos más importantes que hay que valorar es la similitud que dicho idioma puede guardar con nuestra lengua materna, ya que ese será el punto de partida para determinar la dificultad del proceso y el tiempo que tardaremos en dominarlo con cierta soltura.

Los hispanohablantes tendemos a decir “Esto está en chino” cuando no entendemos algo, haciendo referencia a la complejidad de la lengua. Sin embargo, ¿qué dirán los chinos? ¿Quizá “Esto está en español”? No es conveniente clasificar un idioma como “fácil” o “difícil” antes de tiempo, ya que, como hemos comentado, hay muchos aspectos que intervienen en el proceso de aprendizaje. Dicho esto, la complejidad de los idiomas que analicemos en esta publicación se evaluará partiendo del español como lengua materna.

Asimismo, para hablar de idiomas complejos y dar con uno de los que suponen mayor dificultad no hace falta salir de la Península, y este es el caso del euskera.

 

“Euskaraz mintzatu nahi?”

El euskera no solo se considera uno de los idiomas más antiguos que se siguen hablando, tal y como explicamos en una publicación anterior, sino que además es conocido por ser uno de los que mayores dificultades presentan a la hora de aprenderlo.

En cuanto a las características lingüísticas y gramaticales que conforman esta lengua, podemos destacar que, a diferencia del español, el euskera dispone de un centenar de sufijos para formar derivados de todo tipo. Por ejemplo, partiendo de que ama significa “madre” en euskera, podemos encontrar algunas de las siguientes formas:

Voy con mi madre ➝ Amarekin noa

Voy donde mi madre ➝ Amarengana noa

Es para mi madre ➝ Amarentzat da

Es de mi madre ➝ Amarena da

 

Pero eso no es todo, ya que lo mismo sucede con los prefijos, la pronunciación, el énfasis de las silabas o los dígrafos (“dd”, “tt”, etc.) que se emplean. Así pues, podemos afirmar que el euskera es un idioma que requiere mucha paciencia si queremos comprenderlo y utilizarlo correctamente.

No obstante, tal y como comentaba al principio de la publicación, personalmente no creo que el euskera resulte más difícil de aprender que otros idiomas por su léxico o gramática. A pesar de no pertenecer a la familia de lenguas indoeuropeas, algo que sí puede añadir complejidad al proceso de aprendizaje por la inexistencia de equivalencias lingüísticas, los niños vascos adquieren el vocabulario desde pequeños de la misma forma que un niño británico aprende el inglés, sin mostrar mayor o menor dificultad.

Atentamente, una vasca.

 

“Esto me suena a chino”

Partiendo de la base de una persona hispanohablante, y a pesar de tratarse de uno de los idiomas más hablados en el mundo, el chino es una de las lenguas que más difíciles resultan de comprender. Y no lo decimos solo nosotros: el Foreign Service Institute (Instituto de Servicio Exterior de Estados Unidos) realizó un ranking donde situaba este idioma en los primeros puestos en lo relativo a su complejidad. A diferencia del castellano, que está formado por 27 grafías, el mandarín cuenta con unas pocas más: 250 000, para ser exactos.

Para más inri, esta lengua tiene cuatro tonos diferentes a la hora de entonar las palabras, un detalle que puede dar un significado completamente diferente a la frase si no se pronuncia debidamente.

 

Puestos a rizar el rizo…

Si con el hecho de tratarse de un idioma con una pronunciación y una fonética muy diferentes a las del castellano no bastara, el árabe cuenta con una escritura que va a la inversa de la que estamos acostumbrados a realizar los nativos de habla hispana, algo que dificulta sustancialmente su aprendizaje. Ejemplo de ello es la falta de vocales en su habla, la existencia de varios sonidos desconocidos para los hablantes de la lengua española o la dificultad de localizar correctamente dónde se sitúan los puntos en su escritura.

A diferencia del chino, el árabe está compuesto por 28 símbolos fonéticos, cantidad que se asemeja bastante al castellano. Sin embargo, las letras cambian de forma según la posición que tengan dentro de cada palabra, algo que puede complicar su comprensión.

 

 

¡Cuéntanos! ¿Conoces o te atreverías a aprender alguno de estos idiomas?

 

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