ESPAÑOL DE ESPAÑA VS. ESPAÑOL DE LATINOAMÉRICA

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Tomar, coger, agarrar, cola, piso…

Estas solo son algunas de las muchas palabras que adquieren un significado diferente en función de en qué parte del mundo estemos, independientemente de que compartamos el mismo idioma. En el caso de las palabras que hemos mencionado, las principales diferencias las encontramos entre el español de Latinoamérica y el español que se habla en la península ibérica.

 

El voseo

¿Quién no ha pensado alguna vez que los latinoamericanos tienen una forma muy educada de dirigirse a las personas? Es muy común que la gente de los países de Centroamérica y Sudamérica empleen las formas verbales “ustedes” y “vos” en lugar de “vosotros” y “tú”, como hacemos en España, y he aquí algunas de las principales diferencias del mismo idioma en diferentes países.

Mientras que en España empleamos “vosotros” para dirigirnos a la segunda persona del plural, los países hispanoamericanos utilizan un tono más formal a través del “ustedes”. Sin embargo, existe una excepción que confirma la regla, y es el caso de las islas Canarias. Los canarios sí que acostumbran a tratar a las personas de “usted”, al igual que en los países latinoamericanos.

 

El seseo

¿Somos los españoles o son los latinoamericanos los que pronuncian mal la “c” y la “z”?

Si por mayoría se tratara, seríamos los españoles los que llevaríamos siglos pronunciando incorrectamente estas letras. El seseo consiste en pronunciar la letra “s” como la “c” y la “z”; por consiguiente, un hablante seseante dirá “serésa” en lugar de “cereza” o “sapáto” y no “zapato”. Además, el seseo da pie a una serie de homófonos que pueden causar confusión en algunas ocasiones, si no se determina cuál es el contexto de la frase. Ejemplo de ello son las palabras “asar” como “exponer al fuego, en seco, un manjar crudo para poder comerlo” y “azar”, entendido como “casualidad, evento fortuito o desgracia imprevista”, que una persona seseante también pronunciaría como “asar”. Lo mismo ocurre con el ejemplo de “casa” y “caza”.

El hecho de que el seseo predomine en los países latinos tiene su origen nada más y nada menos que en España, en Andalucía más concretamente. Esta derivación fonética comenzó a darse entre la población del sur de España que no sabía ni leer ni escribir, de modo que cuando Cristóbal Colón llegó a América en 1492 e introdujo el español, gran parte de la tripulación que viajaba con él era de procedencia andaluza, por lo que llevaron consigo el seseo al nuevo continente.

 

Los tiempos verbales

Otro de los aspectos en los que podemos percibir otra diferencia significativa entre España y Latinoamérica es el uso de los tiempos verbales. Gramaticalmente, en España es común emplear el pretérito perfecto compuesto para marcar las acciones que han ocurrido recientemente, como “Hemos ido a Mallorca de vacaciones”. Por el contrario, en Latinoamérica es común emplear el pasado simple: “Fuimos a Mallorca de vacaciones” para hacer referencia a acciones que ya han tenido lugar.

 

El vocabulario

No solo existen diferencias de vocabulario entre España y Latinoamérica, puesto que en la Península también podemos encontrar diferentes palabras para referirnos a un mismo objeto, y claro ejemplo de ello son las “zapatillas deportivas”. Mientras que en el este del país es común denominarlas “deportivas”, en el norte de España son conocidas como “playeras”. Por otro lado, en otras comunidades como Madrid o Castilla-La Mancha son conocidas únicamente como “zapatillas”.

Asimismo, mientras que los españoles acostumbramos a llamar a nuestro teléfono “móvil”, en Latinoamérica es común denominarlo “celular”, algo que ocurre también con las palabras “ordenador” y “computadora” o “coche” y “carro”.

Por otro lado, si comparásemos ciertas palabras españolas y latinoamericanas, la diferencia es mucho más amplia, ya que no solo se emplean términos diferentes para nombrar los mismos objetos o situaciones, sino que incluso hay palabras que en Latinoamérica cobran un significado completamente diferente al español.

 

          COLA

“Cola” sería un ejemplo de lo mencionado anteriormente. Mientras que para los españoles se trata de una palabra polisémica que según la RAE puede significar desde “extremidad posterior del cuerpo y de la columna vertebral de algunos animales”, “punta o parte posterior de algo”, la cola del avión, por ejemplo, o “hilera de personas que esperan su turno”, en los países latinoamericanos cobra un significado bastante diferente. En países como Argentina, Perú o Ecuador, “cola” es la forma vulgar de denominar el trasero de una persona.

Lo mismo ocurre con otra serie de verbos o palabras que tienen diferentes significados entre ambos continentes. Veámoslos a continuación:

 

          COGER

Al igual que “cola”, existen muchas palabas que, dependiendo del país y del contexto de la frase en el que se utilicen, pueden adquirir una connotación sexual que nada tiene que ver con su significado, tal y como ocurre con “coger”. Mientras que en España relacionamos rápidamente esta palabra como sinónimo de agarrar, tomar algo o a alguien, en los países latinoamericanos es común emplear este término para hacer referencia al hecho de mantener relaciones sexuales.

 

          AGARRAR

Este sería otro ejemplo como el mencionado anteriormente donde está presente la connotación sexual. En España definiríamos agarrar como el acto de coger o tomar fuertemente algo o a alguien, nada que ver con el significado que tiene para los países latinoamericanos, que emplean esta palabra como sinónimo de besar o seducir a alguien.

 

Anglicismos

Otro aspecto que diferencia el español de Latinoamérica frente al de la Península es el uso de anglicismos sin adaptarlos al español, algo muy común en los países de Centroamérica y América del Sur. En ciertos países es común escuchar a la gente decir “mouse” en lugar del uso español “ratón” cuando se refieren al periférico informático. Del mismo modo, es muy recurrida la expresión “man” para referirse a un hombre (“Este man llega tarde”), “closet” en lugar de armario, “laptop” en sustitución de portátil, sweater” y no jersey o “jeans” en vez de pantalones o vaqueros.

Como podemos ver, el hecho de compartir una misma lengua no significa que siempre compartamos los mismos significados y demos los mismos usos a las mismas palabras.

 

¿Conoces alguna otra palabra que altere su significado al sacarla de su contexto geográfico?

¡Cuéntanoslo en los comentarios!

 

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