“UNO ES DUEÑO DE LO QUE CALLA Y ESCLAVO DE LO QUE DICE”

Loading Likes...

Como todos sabemos, el pasado 25 de mayo se llevó a cabo la actualización sobre la Ley de protección de datos, y digo “como todos sabemos” porque tanto el día que se implantó la nueva ley como los días posteriores, nuestros buzones de correo electrónico se llenaron de mensajes de las diferentes empresas a las que alguna vez habíamos dado el nombre y consentido enviarnos información en los que nos alertaban sobre la nueva política (algo que, en muchos casos, sirvió de ayuda para darnos de baja de las newsletters y los correos a los que ni sabíamos que estábamos suscritos).

Esta nueva actualización de la ley permite a los usuarios controlar la información personal que ceden a cualquier empresa y les da derecho a una compensación en caso de que esta infrinja dicho reglamento. Sin embargo, el tema que nos ocupa hoy no es la nueva Ley de protección de datos, ya tuvimos suficiente en su momento. No obstante, está estrechamente ligado a otro aspecto que deben cuidar detalladamente las empresas: el acuerdo de confidencialidad.

 

“Si puedes controlar la información, puedes controlar a la gente.”
Tom Clancy, novelista.

 

¿QUÉ ES UN ACUERDO DE CONFIDENCIALIDAD?

La información es poder; por eso, los acuerdos de confidencialidad, también conocidos como NDA (Non-Disclosure Agreement), pueden ser diferentes dependiendo de la situación. Estos contratos se basan en la obligación de mantener en secreto una serie de datos previamente establecidos entre diferentes sujetos: empresa y trabajador, dos empresas que van a trabajar juntas, etcétera.

Este tipo de acuerdos son especialmente significativos para las empresas que se disponen a compartir información importante con otras empresas o con sus socios y trabajadores y que, en caso de realizarse su divulgación a terceras personas, podría poner en una tesitura de indefensión a la empresa, llegando al punto de poder tener pérdidas económicas, de derechos o de bases de datos.

Para que la información se considere confidencial, esta no se debe haber hecho pública antes de firmar el acuerdo con la otra parte, ya que, en ese caso, dicha información ya no podría considerarse como privada y exclusiva. Tal y como explicaremos más adelante, la difusión directa o indirecta de esa información podría deshacer el acuerdo firmado por ambas partes y tener graves consecuencias sobre la persona que ha divulgado el mensaje.

 

TIPOS DE CONTRATOS

 

CONTRATO DE CONFIDENCIALIDAD CON EL TRABAJADOR

Como venimos mencionando a lo largo del texto, un acuerdo de confidencialidad trata sobre la obligación que tienen las partes de guardar en secreto todos los puntos señalados en dicho escrito, que en este caso debe cumplir el trabajador. Los empleados tienen como obligación no revelar los datos sobre clientes, otros trabajadores, información privada, etc. Todo ello tiene como fin mantener a salvo toda la información personal tanto del resto de empleados como de los clientes de la empresa. En caso de no cumplirse dicha confidencialidad, el trabajador podría hacer frente a una serie de consecuencias que explicaremos más adelante.

 

CONTRATO DE CONFIDENCIALIDAD ENTRE EMPRESAS

Este es otro modelo de contrato de confidencialidad en que la segunda parte implicada es una empresa y no un trabajador. En este caso, la empresa “divulgadora” de la información o, en otras palabras, la que confiará información privada a la otra empresa, deberá especificar a través de este documento hasta qué punto puede la empresa “receptora” emplear la información recibida y cuál será su uso. Entre otras cosas, esta información suele incluir datos personales de otros clientes, futuros proyectos de la empresa, etc. Al igual que en los contratos entre empresas y trabajadores, la parte que incumpla el acuerdo deberá cargar con una serie de sanciones que detallaremos en otro apartado.

 

¿QUÉ INFORMACIÓN CONTIENE?

Cada caso es único y exclusivo, por lo que no puede haber un solo modelo de contrato de confidencialidad; este debe estar adaptado a las circunstancias concretas de cada situación y a las necesidades de cada una de las partes.

No obstante, existen una serie de datos que, por norma general, suelen figurar en todos los contratos de este tipo:

 

LOS IMPLICADOS

Como hemos mencionado anteriormente, pese a que los contratos puedan firmarse entre diferentes partes (empresa y trabajadores, socios de una misma empresa, fundadores, etc.), siempre debe quedar constancia de quién es cada uno y a quién representa dentro de ese acuerdo.

 

EL OBJETO DE CONFIDENCIALIDAD

Este punto detalla principalmente cuál será la información considerada como “confidencial” y que, por tanto, no será apta para compartir con terceras partes, así como de cuál sí se podrá hacer uso, detallando cuál será dicho uso.

 

LAS CLÁUSULAS

Las cláusulas del contrato recogerán todos aquellos puntos y requisitos que se hayan acordado previamente por ambas partes y que, por tanto, se deberán cumplir. Entre las diferentes cláusulas podemos encontrar acuerdos sobre la indemnización en caso de infracción del convenio, la devolución de la información o las obligaciones que tiene el receptor de los archivos detallados como confidenciales.

 

LA DURACIÓN

Como en todo contrato, en estos casos también debe reflejarse la duración que tendrá el pacto de confidencialidad. A pesar de que, por lo general, la duración irá ligada a la expiración del contrato, en muchas ocasiones ese “silencio” sobre la información confidencial suele extenderse durante algún tiempo más tras la finalización del acuerdo.

 

LAS SANCIONES

Este apartado servirá para especificar cuál será el castigo en caso de no cumplir con los puntos acordados en el contrato. Estas sanciones estarán también señaladas en las cláusulas mencionadas en apartados anteriores.

Bien es cierto que a pesar de que ambas partes hayan llegado a un acuerdo sobre cuáles serán las sanciones en caso de incumplimiento, un juez podría modificar la cifra de sanción en caso de que no resultase proporcional o justa.

 

LAS FIRMAS

Para proceder con el acuerdo, es fundamental que ambas partes plasmen su aprobación ante las cláusulas acordadas. Para ello, cada una de ellas deberá firmar dicho contrato.

 

¿Y SI NO SE CUMPLE EL ACUERDO?

A estas alturas no tengo ninguna duda de que tienes claro que existen diferentes tipos de contratos de confidencialidad; por ello, las sanciones también varían en función de cuáles sean las partes que forman parte de él.

 

Empresa – empleado

La confidencialidad en el empleo es un aspecto muy importante que debe cumplirse hasta que el contrato lo indique, ya que las consecuencias pueden ser varias en caso de no respetar este acuerdo. Las consecuencias que puede acarrear la divulgación de información sensible van desde el despido hasta demandas por daños o cargos penales. La primera y más obvia será que tu empleador prescinda de ti y rompa con el contrato laboral si divulgas su información privada. En caso de que las circunstancias se volvieran más extremas y la información filtrada resultase de máxima importancia, la empresa podría llegar hasta el punto de interponer una demanda y cargos penales contra el empleado.

 

Empresa – empresa

La primera consecuencia que viene a la mente cuando en este caso una de las partes no cumple con lo establecido es la terminación del negocio que se está llevando a cabo, pero esto solo es la punta del iceberg.

El incumpliendo de contratos de este tipo puede llevar a las empresas a la pérdida de negocio y clientes potenciales, hasta el punto de poder irse a la lista negra e impedir su expansión en el ámbito de negocio.

 

 

¡Ahora ya lo sabes! Mucho cuidado con la información que compartes una vez firmes un contrato de este tipo.

 

Desde Treeloc no hay duda de que respetamos rigurosamente la información de nuestros clientes y sus peticiones.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *