TRADUCTOR VS. INTÉRPRETE: DOS CONCEPTOS ENTREMEZCLADOS PARA EL GRAN PÚBLICO

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La mayoría de las personas ajenas al mundo de la traducción y la interpretación no están al tanto de cuál es la diferencia entre estas dos profesiones tan similares, pero a la vez tan diferentes. De hecho, la mayoría de estudiantes de Traducción e Interpretación habrán tenido que explicar alguna vez en su vida a familiares y amigos que traducción e interpretación no son lo mismo.

Por tanto, preguntas como las siguientes son recurrentes en el día a día de un intérprete: ¿y qué es eso de la interpretación?, ¿no es lo mismo que la traducción?, ¿pero a qué te dedicas exactamente? Además, cuando cuentas que eres intérprete, algunas personas pueden llegar a pensar que te refieres a que te ganas la vida como actor, algo que ni siquiera se asemeja a la realidad.

Por todo ello, a continuación vamos a ver cuáles son las principales diferencias entre estas dos profesiones tan incomprendidas dentro de la sociedad.

 

ORAL VS. ESCRITO

Esta es la primera diferencia que se nos viene a la mente y también la más evidente para cualquiera. Un intérprete se dedica a la transmisión del contenido de textos orales de una lengua origen a una lengua meta; podríamos decir de forma más simple que se encarga de hacer traducciones habladas. Por otro lado, el traductor se dedica exclusivamente a la traducción de textos escritos; a partir de un texto escrito en una lengua origen, crea un texto equivalente en la lengua meta.

 

APTITUDES

Debido a esta diferencia de códigos, la traducción y la interpretación no requieren las mismas aptitudes. Así pues, podemos establecer que el perfil de una persona que se dedica a la interpretación es el de alguien extrovertido y con facilidad para hablar en público de forma segura, mientras que el de un traductor es el de una persona que sepa expresarse de forma escrita en la lengua de llegada con una gran corrección y sin cometer errores.

 

PLAZOS

En cuanto a las condiciones laborales de ambas profesiones, podemos observar una serie de diferencias. En primer lugar, los plazos. Mientras que un traductor tiene un plazo establecido desde el momento en el que recibe el encargo, el intérprete trabaja siempre a tiempo real. Ya sea interpretación simultánea o consecutiva, el tiempo del que dispone el intérprete para reformular la información a otro idioma es muy limitado. Por tanto, para ser intérprete es necesario tener una gran capacidad de reformulación, una buena memoria para retener el mensaje y saber trabajar bajo presión.

Hablando de presión, en ocasiones, los ponentes de conferencias o congresos no piensan en la persona que tiene que interpretarlos y acaban hablando a velocidades en las que el intérprete corre el riesgo de sufrir un infarto. Pero esta presión también la sufren los traductores a su manera, sobre todo cuando reciben un encargo demasiado ajustado de tiempo porque el cliente lo quiere para el mismo momento en el que lo pide. Podemos decir que trabajar bajo presión es una característica típica de ambas profesiones.

 

ENTORNO DE TRABAJO

Por lo general, un traductor puede trabajar desde casa o, en caso de trabajar en una empresa de traducción, desde la oficina. Por otro lado, el intérprete debe desplazarse a los distintos eventos donde se requieren sus servicios. Esto hace que la rutina de trabajo difiera entre una profesión y otra.

En cuanto al material necesario, el traductor solo necesita disponer de un ordenador con conexión a Internet para empezar a traducir y documentarse sobre el tema. Para un intérprete es distinto, depende del tipo de interpretación que vaya a realizar. Por ejemplo, para la interpretación consecutiva, con una libreta para tomar notas y un boli es suficiente, mientras que para la interpretación simultánea necesitas disponer de una cabina de interpretación.

 

PRECISIÓN

Por último, la labor del traductor requiere de gran precisión y fidelidad al texto original, sobre todo si se trata de traducciones técnicas en las que la precisión es algo imprescindible. Por su parte, el intérprete cuenta con cierta libertad para expresar la idea original debido a la dificultad que supone la inmediatez de la interpretación; no hace falta que mencione todos los detalles, siempre y cuando transmita lo esencial y necesario para la compresión del original.

 

Hasta aquí nuestra entrada de hoy con este breve resumen sobre las diferencias y semejanzas más importantes entre ambas profesiones. ¡Nos leemos muy pronto!

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