Cómo vender servicios de traducción

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Sin clientes no hay dinero

Esto es algo que está claro. Sin embargo, a veces es muy complicado vender servicios de traducción, y no es raro que lo primero que escuches como comercial sea “no me interesa” y, lo segundo, “ya tenemos a alguien que nos hace las traducciones en la oficina”. Normalmente este “alguien” suele ser una persona que quizá sabe inglés, pero que está lejos de ser un traductor acreditado. Y bueno, es posible que esto no suponga un problema cuando se trata de documentación interna que solo unos pocos van a leer, pero en muchas ocasiones la cosa se complica. Sobre todo, cuando hablamos de traducciones que requieren mucha precisión, como a la hora de traducir manuales que explican el funcionamiento de equipos industriales, materiales de marketing que pretenden dar a conocer un producto concreto entre un público objetivo, o traducciones que deben jurarse por un profesional debidamente cualificado. Es en estos ámbitos, entre otros muchos, donde el trabajo del traductor cobra mayor relevancia.

 

¿Qué podemos hacer para que compren nuestro producto?

Vender calidad es, como no podía ser de otro modo, un buen principio. Obviamente, no podemos competir con las máquinas en cuanto a inmediatez y precio; sin embargo, la calidad es nuestro terreno. Porque al final, después de pasar un texto por el Traductor de Google, siempre vas a necesitar a alguien que lo edite. De lo contrario, va a pasar como cuando haces turismo y, de repente, para traducir una expresión tan familiar como “casco antiguo” al inglés, alguien ha tenido la genial idea de utilizar “antique helmet” y se ha quedado tan tranquilo. Son las bondades de la traducción automática.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que cuando nosotros traducimos, no solo traducimos. ¿Me explico? Esto significa que no solo realizamos traducciones, sino que vamos varios pasos más allá, es decir, también revisamos nuestros textos para asegurarnos de que no contengan ningún tipo de error gramatical y de que su estilo se adecúe al contexto. Además, esta revisión siempre la lleva a cabo una persona diferente a la que ha hecho la traducción. De esta manera garantizamos que nuestros trabajos gocen de la máxima calidad posible y que se adecúen a la finalidad para la que se han previsto.

Asimismo, para garantizar esta calidad, nos aseguramos de que nuestros traductores, ya sean freelance o internos, traduzcan siempre a su lengua materna. No le vamos a pedir a una persona turca que traduzca al neerlandés por mucho que lleve ocho años estudiándolo y tenga un título que acredite sus conocimientos. Esta medida inicial nos permite disponer de un texto final que destaque por la genuinidad de su lenguaje.

Finalmente, como no podía ser de otra forma, todos nuestros traductores son, justamente, traductores, o, en su defecto, filólogos. En otros términos, son personas que pueden acreditar, debidamente, que disponen de la formación necesaria para realizar este trabajo: graduados o licenciados en Traducción e Interpretación.

Por todo ello, Treeloc cuenta ahora mismo con el sello de la Norma europea de calidad para servicios de traducción, la ISO 17100.

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