Women in Localization: Women empowerment

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The localization industry, perhaps more than any other, is continually confronting market changes. The rapid progress of new technologies and the growing and changing demands of companies have caused the concept of translator to vary widely over the last 30 years. For instance, emphasis is increasingly being placed on teaching the new trends in our field, like how to use TMS in the cloud or how to apply artificial intelligence in our sector.

How can most professionals face these types of change? Who can industry veterans turn to for help if they need a push to carry through their projects? Some of these questions were discussed at the latest WiL (Women in Localization) event, held at Ciudad Condal on June 5 and proudly sponsored by our company.

The panel for the session included localization professionals as well as female entrepreneurs who have gone through drastic changes in their lives and have often had to adapt to them in a radical way. There was a freelance linguist who was also one of the co-founders of this company (Treeloc), a translation PhD who has had every job in the industry, a marketing entrepreneur and a writer with vast experience in the consumer sector.

Thanks to this very diverse panel, the discussions addressed the processes of adapting to different job positions and some of the places these professionals have found support. Prominent among these are the various translation associations (APTIC, ASETRAD, etc.) as well as those that more generally help professionals who are trying to make major career changes (Barcelona Activa). They also stressed how important these associations are for freelance workers, as they provide support and a sense of community for people who usually work alone.

Finally, the event ended with a quick question. The panelists had to describe, in a few words, how change made them feel. Some of them used the word freedom, highlighting the fact that change does not always have to be negative. So what do you think?

 


 

La industria de la localización, quizá más que cualquier otra, se enfrenta constantemente a los cambios que dicta el mercado. La rápida evolución de las nuevas tecnologías y la demanda cada vez más exigente y cambiante de las empresas hacen que el concepto de traductor haya variado mucho en los últimos 30 años. Por ejemplo, cada vez se hace más hincapié en la enseñanza de las nuevas tendencias en nuestro ámbito, como el uso de TMS en la nube o cómo aplicar la inteligencia artificial al sector en el que trabajamos.

Así pues, ¿cómo afrontan la mayoría de profesionales este tipo de cambios? ¿A quién pueden pedir ayuda las personas que, ya curtidas en la industria, necesitan un empujón para poder llevar a cabo sus proyectos? Algunas de estas preguntas se formularon durante el último evento de WiL (Women in Localization), que tuvo lugar en la Ciudad Condal el pasado 5 de junio, un acto que nuestra empresa tuvo el honor de patrocinar.

El panel de la sesión estaba formado no solo por profesionales de la localización, sino también por mujeres emprendedoras que han vivido cambios drásticos en sus vidas y que han tenido que afrontarlos, muchas veces, de una manera radical. De este modo, contamos con una lingüista freelance que también fue, inicialmente, cofundadora de esta empresa (Treeloc), con una doctora en traducción que ha pasado por todos los roles que la industria puede ofrecer, con una emprendedora del mundo del marketing y con una escritora de amplia experiencia en el sector del consumo.

Gracias a este panel tan diverso, se pudo discutir de los procesos de adaptación en los distintos puestos de trabajo y de los diferentes lugares de apoyo que estas profesionales han tenido. En este punto, cabe destacar la ayuda que ofrecen las distintas asociaciones de traducción (APTIC, ASETRAD, etc.) y las de carácter más general (Barcelona Activa) a los profesionales que pretenden hacer un cambio profesional más marcado. También se subrayó la importancia de este tipo de asociaciones para los trabajadores freelance, ya que ofrecen respaldo y una sensación de comunidad para todos aquellos que, normalmente, trabajan en soledad.

Finalmente, el evento se cerró con una pregunta rápida. Las panelistas tenían que describir, en un par de términos, las sensaciones que el cambio había dejado en ellas. Algunas usaron la palabra “freedom, un sustantivo que pone de relieve que el cambio no siempre debe ir asociado a lo negativo. ¿Y tú, qué opinas?

 

 

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