Lost in Posedition

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¿Se puede integrar la traducción automática en el día a día?

Como mencionamos en un artículo anterior, la posedición ya es una realidad en el sector. Muchas empresas están apostando por procesos de posedición que consiguen estirar los lados del triángulo de la gestión de proyectos, y los desarrolladores son conscientes de ello.

 

 

Los motores de traducción automática mejoran su eficiencia sin descanso. No solo con los progresos de las redes neuronales de sus motores, sino también en lo relativo a su accesibilidad. Las interfaces que utilizan parecen más propias de un capítulo de Black Mirror que de un día en nuestra vida. YouTube genera subtítulos mientras vemos un vídeo, y Skype, Facebook o WhatsApp pueden traducir nuestras conversaciones mientras escribimos. Hace poco descubrí que la aplicación de Google Translate para móviles nos proporciona una traducción automática si enfocamos el texto con la cámara del dispositivo.

 

 

Otro tipo de aplicaciones son las que utilizan un canal oral además de uno escrito. Es decir, una voz virtual se encarga de interpretar simultáneamente nuestra conversación. De momento, y como es comprensible, estos motores procesarán frases sencillas y que se hayan producido de una forma clara y concisa. Algunos ejemplos a nuestro alcance son SayHi Translate[1] o iTranslate[2]. Como vemos, el lenguaje controlado afecta a todos los modelos de traducción automática.

 

 

Asimismo, todos hemos visto frases infinitas en las que la idea principal no nos queda clara, o situaciones en las que no sabemos qué quiere decir el autor porque una palabra no está bien escrita. Por esta razón, el terminólogo Uwe Muegge recoge cómo generar un lenguaje controlado en diez normas básicas[3]. El texto origen que siga estas pautas obtendrá un texto destino más fiable. Para que una frase se considere parte de un lenguaje controlado, debe cumplir los requisitos siguientes:

 

  • Contener menos de veinticinco palabras.
  • Expresar una única idea.
  • Tener la misma estructura de otras frases de contenido similar.
  • Ser gramaticalmente completa.
  • Tener una estructura gramatical simple.
  • Usar una voz activa (evitar pasivas).
  • Evitar el uso de pronombres.
  • Tener artículos para identificar nombres.
  • Utilizar un lenguaje general.
  • Ser ortográficamente correcta.

 

Charlar con Scarlett Johansson en Her es una ficción. Hablarle a Siri, Cortana o Irene (ahora con la ayuda de Martín)[4] es una realidad. Estar en el metro de Tokio y preguntar por la ubicación del parque Yoyogi nos será muy fácil si contamos con la ayuda de la traducción automática. La realidad que nos rodea es que las barreras de comunicación son cada vez más finas y que estamos más cerca de estar menos perdidos en la traducción. De hecho, si tuvieran que crear una secuela de la famosa película, sería buena idea que se titulara Lost in Posedition.

 

 

 

 

[1] SayHi LLC – https://www.sayhi.com/es/translate/

[2] Your Passport Tothe World! http://www.itranslate.com/

[3] Machine Translation http://www.muegge.cc/controlled-language.htm#A_controlled_language_is_an_interesting_solution_for_authors_who_write_texts_for_translation.

[4] Renfe, (2019, marzo 7). Renfe acaba de incorporar un nuevo asistente virtual a su web para reforzar la atención e información al cliente. Su nombre es Martín. Colaborará con Irene para atender las consultas en línea, que son más de 250.000 mensuales. Ambos atenderán en 22 idiomas; 24 h, 365 días al año. https://twitter.com/renfe/status/1103585664384290816

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